El pasado 17 de diciembre de 2005, la mítica sala valenciana Barraca celebraba sus primeros cuarenta años de vida por todo lo alto con la presencia entre otros de uno de los más míticos dj's internacionales, François Kervokian. Cuarenta años en los que ha pasado de ser una pequeña tienda albergada en una clásica barraca valenciana a la típica sala de fiestas de los sesenta para acabar convertida en la actualidad en uno de los clubes más importantes de España, quizá solo comparable por su larga historia a la oscense
Florida 135 . Pero sería bueno recordar que seguramente de no ser por lo que a principios de los ochenta se coció en Barraca , no existiría como tal la actual escena de clubes de música electrónica que puebla la península Ibérica…
Barraca abre sus puertas en 1965 en Les Palmeres , una pequeña pedanía costera del municipio valenciano de Sueca , que en unos años pasó de ser conocida como “ciudad arrocera de España” a punto neurálgico de la llamada por los medios de comunicación Ruta del Bakalao . Tras abrir como tienda, pasó rápidamente a convertirse en discoteca aprovechando el boom turístico que por esos años empezaba a hacerse presente ya en toda la costa levantina. Junto a otro conocido local de El Perellonet, Cala , empieza a atraer a los jóvenes de las poblaciones cercanas, en especial de Sueca, Sollana, Alzira, etc.
Todo cambia a partir de finales de los setenta en plena transición española. La llegada a la cabina de Barraca de Juan Santamaría comienza a generar un cambio de rumbo tanto en lo musical como en el modo de vivir la noche que ya no tendría vuelta atrás. Santamaría venía de pinchar en locales de Valencia como Oggi , Metrópolis o Distrito 10 y aplicaría en la discoteca de Les Palmeres la misma filosofía musical. Dejó de un lado la música funky y disco de raíces negras proveniente de América para realizar unas sesiones totalmente eclécticas, combinando en ellas desde jazz y post-punk hasta ópera, todo a partir de bases de música blanca totalmente alejada de lo que por aquel entonces todo el mundo concebía como música de discoteca. En 1980 llega a los platos de la cabina de Barraca el dj Carlos Simó . Con él la evolución se haría total.
Carlos Simó decide apostar por los nuevos sonidos que en ese momento aparecen a escondidas en el panorama musical mundial. Definitivamente se apuesta por las nuevas tendencias, música synth-pop, la primera electrónica y la new wave de guitarras blancas en detrimento de la música disco, considerada por la juventud valenciana de la época como música garrula y antigua, aunque eso sí dejando caer de vez en cuando pinceladas funky o temas clásicos del soul. Toda esa mezcla hacía de las sesiones de sábado noche de Barraca una cosa única en todo el Estado español. Era por tanto posible escuchar en las noches barraqueras música de formaciones como Human League, Sex Pistols, The The, Tom Waits, Camouflage, Kraftwerk, Dream Sequence, Spandau Ballet, Simple Minds, Talk Talk, Joy Division/New Order, The Smiths, Happy Mondays, A Splint Second, B Movie, Pink Floyd, Ramones, Depeche Mode, Supertramp, New Model Army, Radio Futura, Gary Numan, etc. Barraca pasó a convertirse en punto de encuentro para todas las tribus urbanas que poblaban Valencia. Tanto new romantics, mods, punks, rockers, etc., se reunían en un ambiente de total sintonía. Si en Valencia capital el encuentro de miembros de dichas bandas acababa casi siempre en pelea (el odio entre unos y otros era total), Barraca fue un lugar de tregua, en el que lo importante era vivir la música y sentirse libres de la sociedad por unas horas.
Hay que tener en cuenta que este hecho fue posible en Valencia por varios motivos, entre ellos la situación prácticamente underground de la ciudad respecto a las grandes urbes nacionales como Madrid o Barcelona tras el final de la dictadura y el paso a la democracia del país. En Madrid todo giraba alrededor de la Movida , formada por los grupos españoles que se formaron tras la dictadura con ganas de experimentar y componer una música libre de censuras y controles por parte del gobierno. Mientras, Barcelona se encontraba todavía muy en primera plana, muy a la vista, como para poder generar una revolución musical como la vivida en Valencia.
Extrapolándolo al Reino Unido, podríamos decir que Madrid y Barcelona representaban a las grandes ciudades británicas de la cultura, como eran Londres y Liverpool. En cambio, Valencia sería comparada rápidamente con el Manchester de finales de los setenta, el Manchester de los Sex Pistols, Joy Division (que poco después y tras el suicidio de su líder Ian Curtis, se convertirían en New Order), The Smiths, Happy Mondays, etc., y por tanto Barraca sería el club equivalente al famoso Hacienda . Tanto los jóvenes de Manchester como de Valencia buscaban su lugar en un mundo en el que todo giraba alrededor de las grandes capitales y lo socialmente aceptado como moderno. Era por tanto un público nihilista y abierto plenamente a las nuevas tendencias tanto musicales como culturales. Barraca comenzó a ser frecuentada por gente muy diversa, estrambótica en muchos casos, de distinta clase social (desde el llauraor de pueblo hasta el más pijo de la capital), de diferentes edades y también se convirtió en uno de los primeros locales en los que no importaban la tendencias sexuales de los asistentes, viéndose por sus pistas a los primeros drag-queens de Valencia. Barraca pasaría a albergar también importantísimos conciertos de grupos como New Model Army, Lou Reed, Killing Joke…
Debido al éxito de la sala, otra discoteca abierta en septiembre de 1980 a pocos metros,
Chocolate , se pasaría a la misma onda festera. Bajo los mandos en cabina de Toni “El Gitano” primero y a partir de 1986 de Jose Conca ,
Chocolate se convertiría en la antítesis de Barraca . Mientras en ésta todo era colorido,
Chocolate sería oscuridad, se convertiría en la sala dura por antonomasia de la noche valenciana.
Chocolate se centró más en la incipiente música electrónica combinándola con el rock gótico, con el punk y con toda la llamada música oscura. Allí la base musical eran formaciones como Front 242, Nitzer Ebb, Ramones, The Cure, The Mission, Sisters of Mercy, Clan of Xymox, The Neon Judgement, Elegant Machinery, The Cult, etc.
Tuvo gran importancia en el éxito de la noche valenciana la aparición de una nueva droga, la mescalina. Mientras en las grandes ciudades la heroína hacía estragos en los jóvenes ávidos de nuevas experiencias, en Valencia la droga de moda esos años fue sin duda la mescalina. Una droga excitante que mezclada con alcohol producía un efecto de felicidad total a sus consumidores. Les hacía imaginarse que por unas horas estaban en otro mundo, un mundo en el que ellos eran los protagonistas, un mundo de felicidad total completamente diferente al mundo real que debían sufrir como el resto de los mortales de un sábado a otro.
En 1984, abría sus puertos en Pinedo, más cerca de Valencia ciudad, la que se convirtió en la discoteca de la locura, de los excesos,
Spook Factory , la Fábrica de Espectros. Con una línea musical muy en la onda de
Chocolate pero con un estilo propio,
Spook se convirtió en la sala más radical de Valencia. Era una sala para gente que quisiera evadirse por completo y que estuviera dispuesta a gastarse el dinero en la barra hasta el momento del cierre. Una mítica pintada en los servicios de
Spook podría servir para resumir esta filosofía: “ Quiero morir en los váteres de
Spook Factory ”.
Ante la aparición junto a Barraca de las duras
Chocolate y
Spook Factory primero, y poco después de la colorista
Puzzle y Espiral , la noche valenciana se convertía en una enorme ruta de la fiesta en la que lo importante era disfrutar al máximo. Miles de jóvenes salían de sus casas los fines de semana con la intención de evadirse por completo de los problemas cotidianos que sufrían entre semana. Miles de jóvenes con la única intención de vivir al límite y bailar las horas que fueran necesarias. Poco después vendrían más salas como ACTV , NOD , Heaven , The Face , etc., y la situación acabó por saltar a primera línea del panorama nacional.
El reportaje de Canal + sobre la Ruta hizo que la noche valenciana pasara a ser aún más conocida en todo la nación, haciendo así que miles de jóvenes de todo el país y del extranjero acudieran en masa cada fin de semana para vivir aquella locura de fiesta sin horarios que los valencianos habían creado a lo largo de los años. La sociedad de la época empezó a recelar de la fiesta valenciana, acusándola de prácticamente de todos los males que según ella afectaban a los jóvenes españoles…
Entre el 90 y el 94, Barraca y las demás salas de Valencia viven su cénit. Todas las discotecas llenan sus sesiones de jóvenes festeros, desde los viernes por la noche (
Spook Factory ) hasta los lunes ( ACTV y NOD ). Es la época del cambio musical. El paso de la música techno pop, industrial, new beat y EBM al llamado bakalao, estilo resultante de la mezcla de elementos del hardcore techno, el EBM y el rock gótico y que acabaría evolucionando hacia la makina valenciana, mezcla de sonidos del comercial italo-dance, el trance centroeuropeo, el hardcore holandés más suave y el techno post-industrial. Los bpms de la música en sesión se aceleraría gradualmente pasando de los 120 hastá los 150 en muchos casos. La desaparición gradual de la mescalina y la aparición de nuevas drogas como el speed o el éxtasis acompañarían la radicalización musical de noche valenciana hasta casi acabar con ella. Debido a la fama alcanzada, la ruta empieza a ser perseguida por el gobierno. Se hacen las primeras restricciones horarias y se organizan numerosos controles de alcoholemia y drogas en las carreteras principales de acceso a las discotecas. La juventud se siente perseguida y muchos de los habituales de la noche empiezan a dejar de salir para evitar problemas con la policía. Además, los medios de comunicación en su línea habitual demonizan y exageran todo aquello que tenga que ver con el bakalao. El lunes se decía que en el fin de semana habían fallecido 200 personas en la carretera debido a la ruta, cuando en realidad muchos de esos accidentes habían tenido lugar a kilómetros de distancia de las discotecas valencianas y que por tanto no tenían nada que ver en realidad. Era el principio del fin…
Barraca tenía que cerrar momentáneamente sus puertas para reabrir poco después. La mayoría de discotecas notaron en exceso la persecución política y veían sin poder hacer nada como cada vez más sus parkings no llegaban a llenarse ni a la mitad de su capacidad. Entre el 96 y 97, se producen numerosos cierres de locales emblemáticos como ACTV , Heaven o
Spook Factory . Solo algunas discotecas como Barraca ,
Chocolate ,
Puzzle o The Face consiguen permanecer abiertas durante un tiempo más. Barraca acaba cerrando de nuevo hasta que en 1999 se produce un nuevo cambio en el espíritu de la sala.
La llegada a la cabina barraquera de Danny Fiddo y Víctor Fletcher provoca una nueva revolución musical. Comienza a sonar música techno en muchas de sus variantes, sonando temas de The Chemical Brothers, The Prodigy, Jeff Mills, etc. También cambia la visión de los valencianos hacia el house de calidad gracias a la llegada de Jose Maria Aboga a la Terraza de Barraca , donde consigue junto a David Verdeguer crear un sonido alegre y desenfadado que consigue calar hondo en los habituales barraqueros. Con los inicios del siglo XXI y la entrada en Barraca de la productora .beat , los djs residentes Danny Fiddo , David Verdeguer , J.M. Aboga , Pedro Bol , Sergio Máñez y Javi “Nano” consiguen convertirla en el club after hours de referencia para los domingos en Valencia.
Una fecha clave para el reconocimiento de Barraca como club de referencia, ya no de Valencia, si no de toda España, es la celebración en el verano de 2003 del primer Palmeres Festival , que ha tenido su continuidad con dos ediciones posteriores. Desde entonces la nómina de star djs que han pasado por las cuatro salas de Barraca (House Room, Terraza, Barraca y El Circo) es impresionante: Jeff Mills, Alexander Kowalsky, Mistress Barbara, John Acquaviva, Laurent Garnier, Hernán Cattaneo, Oxia, Technasia, etc. En 2004 se planea abrir además de los domingos, los sábados en las denominadas fiestas Plan B , pero el poco éxito de la apuesta y la inversión realizada golpea fuertemente los cimientos del club.
Lamentablemente y debido tanto a las nuevas restricciones horarias, y sobretodo el aumento de la competencia para los domingos tarde-noche, la afluencia a Barraca va cayendo hasta que el día de Año Nuevo de 2005, el club debe cerrar de nuevo sus puertas. Sin embargo, con la entrada de la productora valenciana Night Planning , se decide abrir en fechas especiales sin una periodicidad clara establecida. En fallas de 2005 se celebra el Sensations Festival durante casi 30 horas de fiesta y con un cartel de djs invitados de muchos kilates entre los que destaca el estadounidense Stacey Pullen. Ya en verano se celebran el Sensations Summer Party y la tercera edición del Palmeres Festival con grandes nombres como Ken Ishii, Tiga, Jesper Dahlback, Josh Wink o James Holden entre otros.
Ante la gran acogida por parte del público de estos eventos, la productora y la dirección de la sala abre de nuevo una vez al mes para poder ofrecer una alternativa de calidad a los jóvenes y no tan jóvenes, clubbers valencianos. Durante estos últimos meses, Barraca ha abierto regularmente con grandes invitados, como ha sido el caso de Sven Väth, Valentino Kanzyani, Abe Duque, Kevin Saunderson, Richie Hawtin, Troy Pierce o en último caso, el gran François Kervokian, encargado en una cita tan especial como el 40º Aniversario de repasar junto a los residentes actuales muchos de eso discos que forman ya parte de la historia musical de un club como Barraca , historia viva de la música electrónica y que afronta con gran fuerza y en primera línea de combate el nuevo año 2006 donde en Febero vuelve a abrir sus puertas semanalmente...
por Rafa Matoses Martorell aka Raszia para la revista A Little Beat (www.alittlebeat.com)
