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Nature One se ha convertido, con el paso de los años, en uno de los festivales más importantes del globo en cuánto a música electrónica se refiere. En una base militar de Pydna, a las afueras de la localidad de Kastellaun, se congregan una vez al año miles y miles de personas para poder disfrutar de la mejor música clubber. Trance, Techno, Minimal, Electro y Hardcore eran los estilos que predominaban en el festival, encabezados todos ellos por el mejor elenco de artistas de cada género.
Alemania ha demostrado estar a la altura de otros países como Holanda o Reino Unido, teniendo en su haber festivales como la Love Parade, que ha vuelto este año después del parón al que se vio sometida hace escasos años por falta de patrocinadores, o QBase, que se realiza en el mismo lugar que el mencionado Nature One. “Cuatro áreas y más de sesenta actuaciones en una base militar en mitad de la nada…” así es como se promocionaba el festival, haciendo de él un evento que nadie quería perderse. Y todo era cierto, excepto el “pequeño” detalle de las cuatro áreas y el gran número de actuaciones que había en un principio. Y que nadie se asuste, no es que exageraran al anunciarse, sino al contrario. Contaban con ¡más de veinte áreas y más de doscientos artistas!, a repartir durante los dos días que duraba el festival. A las ya conocidas áreas denominadas Open Air Floor donde el trance era el dueño y señor, junto con la Century Circus en la cual se ofrecía la mejor música techno; la Red Bull Flight House, y la Classic Terminal, con algunos de los mejores artistas que han hecho de esta música lo que es hoy en día, se sumaban las áreas de Cocoon, el prestigioso club propiedad de Sven Väth, Kings Of The Jungle, que tiene su sede en Bremen; BigCityBeats, la conocida emisora FM por la cual han pasado artistas de gran renombre también tuvo su hueco en el festival, seguida de Milk & Sugar Recordings y M1-The Club, ambos stages representando a Munich y Stuttgart, sus lugares de procedencia, respectivamente. Para los oídos más duros, el festival contaba con su carpa Thunderdome, el famoso festival holandés. Y acompañando a esta carpa, se contaba también con Hardcore Gladiators (Bochum). Y por supuesto, el hardstyle, que también tenía su propia carpa denominada Discoplex A5 y Hardstyle Clubnight, con residencia en Karlsdorf. El festival contaba también con el stage Energy (Schweiz), Tor3 y Acid Wars (Düsseldorf), Forum (Trier), Airport (Würzburg), Stammheim (Kassel), U60311, otro de los clubs más famosos de Frankfurt por el que han pasado los mejores artistas con el mejor techno en sus maletas. También tuvo su presencia Tresor, la archiconocida discoteca de Berlín que cerró sus puertas hace unos años, pero que para alegría de todos los technofilos (alemanes, sobre todo) abrirá sus puertas próximamente. Loft, fusionada en una misma carpa con 50grad, también tuvo su lugar de honor, al igual que Vogue Club, famoso por su slogan, el cual cita “for gays, lesbian & friends”. Y para los amantes del trance, por si no tenían suficiente con el gran cartel que les esperaba en el Open Air Floor, contaron con las carpas de Supra Recordings y Armada, que intercalaron sus actuaciones en la misma carpa durante los dos días, y también la conocida Tunel Trance Force, con residencia en Hamburgo, y conocida a nivel mundial por su gran saga de recopilatorios sacados al mercado con su mismo nombre. Atónitos nos quedamos, pues, al tener conocimiento de éste impresionante cartel. Cada carpa contaba con 10 artistas aproximadamente al día, lo que hacía que por carpa pasaran al día una media de 20 artistas, y en ocasiones más. Para muchas personas, el festival dio comienzo días atrás, justamente cuando se abrieron las puertas del camping. Tiendas de campaña de todos los tipos, colores y tamaños iban dando color a lo que iba a ser un fin de semana apasionante. Banderas de distintos países de Europa, como Alemania, Portugal, Escocia, Gales, Holanda, incluso Suecia… ondeaban bien alto, en distintas partes del camping, dando lugar a que otros paisanos que anduvieran por allí supieran que no estaban solos (ninguna bandera española ondeaba por allí, desgraciadamente). El camping contaba, en el centro del todo, con dos carpas más llamadas Mixery-Opening, la cual llevaba el nombre de Mixery en referencia a uno de los organizadores del evento, y BASS TOURS Hazienda del Sol, las cuales funcionaban durante todo el día a excepción de las horas en los que el propio Nature One ejercía el protagonismo. Bien cerca, había varios stands de comida, duchas y de merchandising, donde tenían un amplio surtido de prendas y objetos varios del evento. El viernes, a las 20:00 horas, daba comienzo el festival. Algarve, uno de los integrantes del dúo Selu Vibra, abría el festival en la Open Air Floor. Con poca afluencia de público, el sueco ofrecía un set cargado de temas actuales, tales como The Fusion, remezclado por Hawk, The Longest Journey, tema propio de Algarve; el Suffering Island de David West, y el mítico Chase The Sun, aunque la nueva remezcla realizada por Sonicvibe, entre otros. Un set, tal y como decía, bastante actual con los mejores temas trance que hicieron bailar a los pocos que presenciábamos su gran actuación. Tras él, a las 21.30, y con un más que considerable aumento de público, hacía acto de presencia Ferry Corsten, uno de los más esperados del festival. Empezó con su tema Prison Break, de su propia cosecha, haciéndonos imaginar que su set sería como la mayoría de sus actuaciones más recientes, sets que parecen más bien un concierto, en los que los temas que se alejan de su propia producción destacan por su ausencia. Y así fue, continuó con el Galaxia y con Fire, ambos singles de su último álbum L.E.F., pero una ligera lluvia que en menos que canta un gallo se convirtió en auténtica lluvia torrencial, hizo que muchos de los allí presentes se fueran a buscar refugio en otra parte, ya que la Open Air Floor, como bien dice su nombre, era un área al aire libre. La única de todo el festival que era así, junto con la Classic Terminal. Por ello, al ver que la gente se marchaba, Corsten cambió de tercio y empezó a animar el asunto, contentando a los que allí decidieron quedarse, a pesar de la gran lluvia que caía en esos momentos. Prosiguió con el Ordinary Moment de Filo & Peri, y el World On Fire de Above & Beyond, dejando a un lado la lluvia, que aunque caía intensamente, la gente parecía no inmutarse. Ferry seguía a lo suyo, ahora con el River of Light de la formación Breakfast, y momentos después dar la campanada con el tema que todos esperaban, Beautiful, del propio Ferry. Magnífica canción por todo lo que desprende, es algo maravilloso poder oír cosas así, y encima bajo la lluvia. De película, vamos. Siguiendo a lo que nos concierne, continuó poniendo un tema de Umek, el I Am Ready, que aunque poco tenga que ver con el estilo de Ferry, se adaptó perfectamente al tipo de sesión que estaba realizando. Ya, para terminar, con lluvia o sin ella, Ferry no pudo evitar colar tres temas suyos, concretamente el Junk, L.E.F. y Cubikated. Una hora y media fue el tiempo que duró su actuación, marcada sobre todo por la lluvia y el frío que empezaba a hacer debido a las horas en que estaban aconteciendo los hechos. A eso de las 23.00 le tocaba el turno a André Tanneberger, más conocido como ATB. Un mítico del trance, que tenía la dura tarea de satisfacer a un público empapado debido a la fuerte lluvia. Y vaya si lo logró. Para un servidor, fue el mejor de todo el festival. Su actitud, en constante contacto con el público, solo fue la sombra del gran set que realizó. Empezó con el When Things Go Wrong de Airwave. Ya con eso, consiguió que en pocos minutos empezase a venir gente y más gente, a pesar de que las lluvias continuaban con la misma fuerza, y logró que durante toda su sesión hubiese el doble de gente que había mientras Ferry Corsten realizaba su trabajo. Siguió con el Perfect Destiny de Adam Nickey, uno de los temas más sonados en el trance últimamente; Summer Rain, lo último de ATB, Let Me Be de Parker & Hanson, Black de Smith & Pledger, For You, la última producción de Envio, Ordinary Moment, que ya puso anteriormente Ferry; White, de Smith & Pledger, y el momento cumbre de la noche: Let U Go, uno de los temas insignia de ATB que desató la locura. Cualquier trancero sabrá, o al menos se imaginará, la de cantidad de sensaciones que llegan a invadirle a uno en cuestión de tan pocos segundos escuchando esa canción en directo. Es algo mágico, desde luego. Y siguió con lo suyo, sin decaer el espectáculo ni un solo momento; empezó a sonar Kiksu de Kyau vs Albert, Silent Waves de Jonas Steur, Marrakech de ATB, y cerró con el clásico Far From In Love de Above & Beyond. André se despidió entre aplausos, mientras un equipo de la organización se apresuraba a cambiar partes del escenario para la siguiente actuación, que contaba con la presencia de Lexy & K-Paul, dos individuos que en España no tienen prácticamente seguidores pero que en Alemania arrasan, o eso se pudo observar del recibimiento tan caluroso que los alemanes les brindaron (fue más eufórico aún que a ninguno de los otros artistas que habían aparecido por ahí). Pero llegó el momento de conocer las otras áreas del festival, concretamente la Century Circus. Para llegar hasta ella, había que atravesar una serie de stands que estaban alojados a ambos lados, ofreciendo desde ropa del festival, a ropa completamente convencional, gafas de sol, ropa de otros festivales, objetos como pendientes, anillos y collares, y un largo etc. La Century Circus era una carpa más al estilo de lo que nos tienen acostumbrados la mayoría de festivales, cubiertas y con sus barras a ambos lados. En esos momentos estaba actuando Hell, muy fiel a su estilo, haciendo una sesión casi calcada a la que realizó meses atrás en el Klubber’s Day de Madrid, algo que probablemente los alemanes no notaron. Visto lo visto, partimos en busca de nuevas áreas, hasta toparnos con la de Cocoon Club, lo cual fue difícil resistirse a entrar. En esos momentos tocaba Loco Dice, conocido por todos gracias a sus visitas a Ibiza en la DC10. La música, que abarcaba únicamente el minimal, hacía gozar de numerosos sonidos estrambóticos que sumergían a todos en una mezcla de locura y felicidad. Sonidos a cada cual más envolvente. El lugar en cuestión tenía capacidad para unas quinientas personas, muy lejos de la capacidad que albergaban las áreas más grandes, pero suficiente por lo que se vio. Lleno, pero no a reventar. Daban ya las 02.00, y Paul van Dyk llevaba rato ya en la Open Air Floor. Sonaba su última producción más sonada, The Other Side. Su sesión fue muy comercial, todo temas muy pisteros, que los oídos más fuertes del trance agradecieron. Algún ejemplo de lo que sonó fue el remix de Rank 1 a This Way de Ronald Van Gelderen, Life Less Ordinary de Alex Morph, Until Monday de Marc van Linden y Giuseppe Ottaviani, 4LB de Divini & Warning…, hasta que llegó la hora de la nostalgia y de los buenos recuerdos. Empezó a sonar For An Angel, aquel tema que salió allá por 1998, consagrando más aún a Paul van Dyk como uno de los mejores productores de la época. Y la cosa no terminó ahí; para cerrar sesión, terminó con otra producción de su bolsillo, el no menos conocido Time Of Our Lives, que produjo aplausos varios de todas partes del público. Fue llamativo que, a las ya sabidas fichas que se emplean en festivales de ésta índole para las consumiciones, añadiesen una manera de ahorrarse un dinero a la hora de consumir. Si una persona pedía una bebida, y a la siguiente vez que fuese a por otra, entregaba el vaso, se le hacía un descuento de una ficha. Esto es una medida bastante inteligente por parte de la organización que sirve como ya se habrán dado cuenta muchos, para mantener el recinto más limpio a la vista, y ahorrarse la mitad de trabajo a la hora de llevar las tareas de limpieza una vez terminado el festival. Quien no entregase el vaso a la hora de pedir, no le ocurría nada, pero se le cobraba una ficha de más. Y se notó en exceso la limpieza, tanto que apenas había restos de plásticos ni similares por los suelos. Llegaban las 04.30, y quedaba una de las carpas más interesantes por visitar: la Armada Stage. Estaba situada en lo alto de una loma, y había que subir unos escalones que parecían sacados del infierno, a los que había que sumar el barro y lo resbaladizo que estaba todo por las altas lluvias que habían azotado pocas horas antes el festival. En una carpa bastante más pequeña que otras, quizás una de las menos espaciosas, estaba a los platos el holandés Misja Helsloot, que para terminar optó por dar a todos una hora y media de “uplifting” trance, casi todo temas provenientes de Armada y Supra Recordings. Y hasta aquí llegó el primer día. No se había llegado más que al ecuador del festival. El sábado, desde tempranas horas de la mañana, la fiesta continuaba. Unos desde la carpa colocada en mitad del camping, otros desde sus respectivas tiendas… la fiesta no decaía. Así permaneció todo hasta las 18 horas, en las que se abrían de nuevo las puertas del recinto. Fue a las 20.00, cuando en la Open Air Floor empezaba Dan Reaves con su actuación, empezó a multiplicarse el aforo de gente en cuestión de minutos sin tregua. Era sábado, y presumiblemente iba a haber bastante más público que el día anterior. Reaves, un auténtico desconocido dentro de nuestras fronteras, fue desde luego uno de los más sorprendentes en lo que a trance se refiere durante los dos días. Con una técnica envidiable, su selección musical fue el detonante para que consiguiese tener a todo el público entregado. Empezó con el famoso Killa remezclado por Orkidea, de la formación Way Out West. No se podía pedir un inicio mejor, y siguió con Carry Me de Talla 2XLC. Y para cerrar, un tema que todavía no había sonado en lo que se llevaba de festival, Lift de Sean Tyas. Con un set de apenas treinta minutos, tomaba el relevo una de las leyendas del trance alemán: Tillmann Uhrmacher, poniendo para empezar el himno del festival remezclado por él mismo, dado paso después al Are you Fine? De Kyat vs. Albert, The Pride in your Eyes, último single de Uhrmacher, Divine de Selu Vibra, y Spirit de Re:Locate entre otros. Al término de su sesión, un cambio radical de música se adueñaba de la Open Air Floor. ASCII.DISKO empezaba a hacer retumbar los oídos de los demás con un sonido oscuro e impactante, prestando su propia voz a los temas que requerían de ella debido al live! que estaba realizando. La cantidad de gente era considerablemente mayor a la del día anterior, ya que los sábados es sabido en cualquier festival de larga duración que es el día con mayor afluencia de público. Las nubes, que acompañaron a lo largo de los dos días, no eran tan amenazantes como lo pudieran ser el día antes, y aunque alguna que otra vez descargaron lluvias finas, no llegaron ni por asomo a la intensidad con que descargaron varias horas atrás. La Red Bull Flight House estaba en esos instantes a reventar. Dominik Eulberg, que parece que ha estado presente en casi todos los festivales realizados durante el verano, jugueteaba con la botella de whiskey que tenía a su lado durante toda su actuación mientras pinchaba un minimal inteligente y bailable, sonidos sencillos pero muy eficaces en pista. Sonaron, entre otros, temas de Modeler como el Mind Condition, o Süssholz de Gabriel Ananda. Y con su actuación aún en pleno auge, comenzaba en la Century Circus uno de los grandes triunfadores de la noche: Sven Väth. La gente se agolpaba incluso fuera de la propia carpa para oírle, debido a que era prácticamente imposible entrar. Cada vez que movía un músculo, conseguía hacer vibrar a la gente como pocos, y de entre lo poco que se le pudo oír antes de partir hacia otro área por la masificación de gente que allí había, destacó el tema que lleva metido Sven durante todo el verano en su maleta, la versión más que lograda de Narcotic Thrust al Suffer Well de los incombustibles Depeche Mode. Mientras, en la Classic Terminal, que junto a la carpa de Armada estaba situada a lo alto de una colina, empezaba su “concierto” el dúo clásico alemán RMB. Con un público que no paró de tararear sus temas y totalmente entregado, Rolf Maier Bode y Farid Gharadjedaghi hicieron sentir nostalgia a más de uno haciendo sonar el Deep Down Below, Redemption, Open Your Eyes, Horizon, Reflections y The Void, entre otros de su extensa discografía. Eran las 02.30, y uno de los amos indiscutibles de la escena trance del momento sobrepasaba ya la mitad de su set, que comenzó aproximadamente durante el ecuador de la actuación de RMB. Armin van Buuren, que en directo poco o nada tiene que ver con la cara que enseña durante todas las semanas en su programa A State Of Trance, acostumbra a hacer unas sesiones más contundentes y más pisteras, para que su público pueda acabar con los tobillos hinchados si puede ser, y a mucha honra. Sonaba 4LB, de Divini & Warning, tema al más puro estilo Katana, que inevitablemente dio entrada a un tema del propio Katana, tema muy criticado por unos y muy querido por otros; hablamos del Plastic Fantastic. Su set nos recordó mucho al que nos brindó un par de meses atrás en la sala Fabrik de Madrid. Sonó, al igual que en aquella ocasión, el Exactly de John O’Callaghan, Through Your Eyes de Giuseppe Ottaviani (uno de los componentes del grupo Nu NRG), y ya para cerrar, con dos producciones propias como lo son Sail, single de su último álbum Shivers, y lo más último en su haber: Love You More, que sirvió para que Armin pudiese salir a despedirse de su público, y marcarse unos pasitos, demostrando que no sólo sabe mezclar y producir. Después de la actuación de Armin, a todos los tranceros allí presentes les pedía más el cuerpo. Y allí estaba, a lo alto y al fondo, la Armada Stage. Mucha de la gente que había allí congregada puso rumbo hacia allí, dispuestos a apelotonarse todos en aquella diminuta carpa. Andrew Bennett, que cada vez es más reconocido dentro del mundillo del trance, si fue fiel a su estilo radiofónico y realizó un set con los temas que más se ajustan a su estilo, con nombres tan sonados como el Arise de Hammer & Funabashi, Into The Danger del propio Andrew en colaboración con Mike Dierickx (más conocido como M.I.K.E.), Your Loving Arms de Karen Overton y Moments, concretamente el remix realizado por él mismo y Funabashi del tema de York. Y daban ya las 05.45, cuando en la Open Air Floor el sol empezaba a dar los buenos días y la gente comenzaba a ponerse sus queridas gafas de sol, cuando el genial Markus Schulz entró en escena. La pregunta era si actuaría como Armin, desvinculándose completamente de su programa de radio y poniendo música más contundente, o si haría como Andrew Bennett, poniendo el auténtico sonido Coldharbour que tanto le caracteriza. Y al comenzar con su propio remix del Your Loving Arms, las dudas se disiparon. Los sonidos tan envolventes que ofrece Markus son algo divino, es un sonido que él mismo ha creado y que cada vez se está poniendo más de moda en el trance. El denominado sonido Coldharbour, como ya decíamos antes. Siguió con una edición suya del Plastic Fantastic mencionado anteriormente que pocos habían escuchado, y que sorprendió a propios y extraños, consiguiendo de un tema tan pistero y bailable unos sonidos y un aire tan distinto pero no menos eficaz, con el sello de Markus. También se inclinó un poco hacia lo comercial, poniendo el Life Less Ordinary de Alex Morph, y el 4LB de Divini & Warning, que ya puso Armin horas antes. Sonó contundencia, gracias al Crank de Max Graham, Pumpkin de Sander Van Doorn o Automatic Weapon, de Max Graham también. Y ya para terminar, volviendo a lo que todos querían, puso su gran Without You Near, que hay que vivirlo en directo para saber lo que se siente; Poison, de Love Machine, y un remix que no conseguimos identificar del famoso Traffic de Tiësto. Y con esto, llegábamos al tramo final de lo que fue un auténtico paraíso de la música electrónica. Con cientos de actuaciones a nuestras espaldas, y con un gran número de personas abandonando el recinto, había que despedirse de la Century Circus. Space DJ’Z, despidiéndose del público que allí quedaba, daba paso a la última actuación que se iba a celebrar en aquel área, y la última que iba a celebrarse de todo el festival. Y ahí estaban dos de los artífices de que el Schranz esté a día de hoy en plena expansión y que cada vez se oiga en más partes: Robert Natus y Arkus P., de sobra conocidos por todos los amantes del “salvaje” schranz. Contundencia sin límites, y mezclas más que curiosas, como la que le realizaron al Redemption de RMB, o al Mamma Mia de ABBA, pero con su arrolladora base de fondo no apta para todos los públicos. Hay que destacar, por encima de todo, la estupenda organización de todo; éstos alemanes son dignos de admirar. Y el sonido, en todas y cada una de las áreas a las que asistimos, era limpio y claro, sin ningún tipo de distorsión. Y el ambiente, algo que se mira con lupa en este tipo de festivales, fue ejemplar. No hubo ni un solo altercado que nuestros ojos observasen. Repetiremos. Galeria de Fotos: |
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